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¿Cómo detectar y localizar una fuga en la piscina?

Por el equipo de SealCraft Iberia · Actualizado 28 de septiembre de 2026

No todas las pérdidas son fugas en una piscina: una parte es evaporación normal, y en la Costa Blanca un vaso pierde varios milímetros al día en verano sin tener defecto alguno. Si la pérdida supera claramente eso, hacia un centímetro diario o más, apunta a una fuga.

Usted mismo puede distinguirlo con la prueba del cubo. Después, el nivel suele indicar dónde está el problema: si sigue bajando con la bomba apagada, es el propio vaso el que pierde agua, y si la bajada se detiene a una altura fija, la fuga está justo ahí.

Los puntos habituales son el skimmer y las boquillas, las juntas alrededor de los focos, las fisuras en el fondo o las paredes y las tuberías. Las tuberías no tiene que descartarlas usted mismo: en cada piscina ofrecemos de serie una prueba de presión, realizada por una empresa especializada en ello.

Localizar con exactitud una fuga oculta es trabajo de especialistas. Siga en todo caso este orden: mida primero cuánta agua desaparece de verdad, determine después si la pérdida está en el vaso o en las tuberías, y repare solo al final.

Lo hacemos nosotros en la Costa Blanca: renovación de piscinas

Cuánta evaporación es normal aquí

El sol, el calor y sobre todo el viento evaporan aquí mucha agua. En verano, un vaso pierde varios milímetros al día sin avería alguna, y el viento fuerte, el agua templada, la humedad baja y una piscina sin cubrir aumentan esa cifra.

Convierta los milímetros en litros con la superficie del agua: un milímetro de bajada es un litro por metro cuadrado. Un vaso de 8 por 4 metros tiene 32 metros cuadrados de lámina, así que 3 milímetros al día son casi 100 litros. Una cubierta retiene la mayor parte y sirve de comprobación: si el nivel sigue bajando deprisa con la manta puesta, la evaporación no es la explicación.

La prueba del cubo, paso a paso

Con estos pasos comprueba usted mismo si su piscina pierde más que la simple evaporación:

  1. Coloque un cubo en el primer escalón de la piscina, a suficiente profundidad para que se mantenga estable sin volcarse, y llénelo con agua de la piscina hasta unos cinco centímetros por debajo del borde.
  2. Con un rotulador resistente al agua marque dos líneas: el nivel del agua dentro del cubo y el nivel de la piscina en la parte exterior del cubo.
  3. Deje todo así veinticuatro horas. Mantenga la bomba en su programa habitual, no use la piscina y no la cubra, porque de lo contrario estará midiendo una situación distinta de la normal.
  4. Después compare las dos líneas. Si ambas han bajado lo mismo, no ocurre nada y el agua simplemente se evapora. Si la piscina ha bajado claramente más que el cubo, está perdiendo agua que no debería salir.
  5. En caso de duda repita la prueba un día sin viento. El viento acelera la evaporación en la superficie de la piscina más que dentro del cubo y puede falsear el resultado.

Con la bomba encendida o apagada: eso indica dónde buscar

Repita la prueba una segunda vez, ahora con la instalación completamente apagada. La diferencia entre esas dos mediciones suele señalar ya la dirección correcta.

Si la piscina pierde agua sobre todo mientras la bomba funciona, las tuberías están bajo presión y el agua sale por algún punto donde una conexión o un tubo ya no cierra. Casi siempre se trata de la línea de impulsión entre el cuarto de máquinas y las boquillas.

Si el nivel también baja con todo apagado, la fuga está en el propio vaso o en un elemento situado a la altura del agua, como el skimmer o el paso de un foco. Si baja aproximadamente igual con la bomba encendida y apagada, el problema está en el vaso y tiene poco que ver con la instalación.

Fíjese también en dónde se detiene la bajada: el agua se queda a la altura de la fuga. Justo bajo el foco apunta al nicho, bajo el skimmer a esa unión, y hasta el fondo a un punto bajo del vaso.

Las tuberías las comprobamos de serie con una prueba de presión

Si duda entre el vaso y las tuberías, no hace falta que lo averigüe usted mismo. En cada piscina ofrecemos de serie una prueba de presión: una empresa especializada en ello pone las tuberías bajo presión una por una. Si una tubería no mantiene la presión, la fuga está en esa tubería.

Así queda claro de antemano si el problema está en el vaso o en las tuberías, antes de picar o revestir nada. Eso evita el error más caro con una fuga: reparar en el sitio equivocado.

Dónde suelen aparecer las fugas

El skimmer es con diferencia el punto más frecuente. La unión entre la caja de plástico del skimmer y el hormigón que lo rodea se mueve con los cambios de temperatura y acaba abriéndose. A menudo no se ve porque queda detrás de la coronación.

Después vienen los pasos de los focos. La junta alrededor de un foco es una goma que se endurece al cabo de diez a quince años. Las boquillas de impulsión y el sumidero de fondo son igualmente puntos donde una junta acaba cediendo.

En el propio vaso suele tratarse de fisuras finas, con frecuencia en una esquina o a lo largo de la escalera. Aparecen porque el hormigón trabaja y el adhesivo o la lechada no acompañan ese movimiento. En una piscina alicatada el agua ni siquiera necesita una fisura visible: se cuela detrás del gres siguiendo las juntas. Fíjese también en el encuentro entre fondo y pared, que acumula la mayor tensión y fisura antes. Con liner son las costuras y soldaduras.

Por último están las tuberías enterradas. Son las más difíciles porque no hay nada a la vista. Una zona húmeda del jardín que nunca se seca, o una franja de césped que crece notablemente más, es a veces la única pista.

Cuándo no se trata de una fuga

Un lavado del filtro cuesta fácilmente varios centímetros de altura de agua. Quien lava el filtro cada semana y lo cuenta como pérdida está persiguiendo una fuga que no existe.

El agua que sale por salpicaduras también suma. Una piscina con niños dentro cada día pierde bastante más que esa misma piscina en reposo. Y el relleno automático lo vuelve engañoso: rellena sin que nadie lo note, de modo que la pérdida solo aparece en la factura del agua.

Compruebe por tanto siempre primero con qué frecuencia lava el filtro, si la piscina se rellena sola y con qué intensidad se usa. Solo cuando todo eso está contabilizado y el agua sigue bajando hay motivo para seguir buscando.

Sellar un punto o rejuntar casi nunca aguanta

El error más habitual es tapar un punto concreto: silicona en una junta, una grieta repicada y rellenada, un producto sellador echado al agua o toda la piscina rejuntada. La fuga desaparece un tiempo y vuelve semanas o meses después, un par de metros más allá.

Ocurre porque la causa rara vez está en un solo sitio. Una piscina de gresite tiene cientos de metros de junta, y esas juntas son el acabado, no la impermeabilización. Si el vaso trabaja por cambios de temperatura, presión exterior o un ligero asiento, ese movimiento se traslada al siguiente punto débil en cuanto usted cierra uno. No sella la fuga, la desplaza.

Esperar sale más caro

Una fuga rara vez es solo un problema de agua. El agua que escapa arrastra arena y tierra por debajo del vaso. Como consecuencia la piscina empieza a asentarse de forma desigual y una fisura fina se convierte en una grieta real.

A esto se añade que el hormigón húmedo ataca la armadura y que el agua clorada satura el terreno de alrededor. Y cada día se va dinero: en cada relleno paga de nuevo los productos para recuperar el equilibrio y, con piscina climatizada, otra vez el calentamiento de agua fría de red.

Si pierde más de aproximadamente un centímetro al día, conviene no esperar al final de la temporada.

Reparar o impermeabilizar de una vez

Con una sola fuga claramente localizable, por ejemplo una junta desgastada alrededor de un foco, una reparación puntual está perfectamente bien. No hace falta nada más.

Si hay más de una fuga, o el agua corre por detrás del alicatado sin que pueda señalar dónde, reparar punto por punto se convierte en una batalla perdida. Cada vez que cierra un sitio, el agua busca el siguiente punto débil.

En ese caso, una membrana de poliurea proyectada sin juntas es el planteamiento que elimina la causa: sin rejuntados, sin solapes, sin soldaduras. La membrana se mantiene elástica y acompaña el movimiento del soporte.

La composición: primero la reparación de capas antiguas, fisuras e irregularidades, con una capa de regularización de mortero de base cemento donde haga falta, unos 15 kilos por metro cuadrado para un espesor de un centímetro. Después, una imprimación de adherencia apta para inmersión permanente en dos manos, unos 500 gramos por metro cuadrado en total, que actúa a la vez como barrera de vapor. Encima, la membrana proyectada, unos 2 kilos por metro cuadrado en una sola capa continua, con espesor final mínimo de 3 milímetros. Para terminar, una capa de acabado con protección UV y resistencia al desgaste para piscinas, a rodillo en dos manos, unos 400 gramos por metro cuadrado.

Una renovación completa lleva de media entre 5 y 10 días laborables; la proyección en sí es trabajo de un día. A los siete días puede llenarse el vaso. La estanqueidad y la adherencia tienen diez años de garantía. La vida útil prevista es de quince a veinticinco años, si bien se trata de una previsión y no de una promesa.

Cuándo revestir no es la respuesta

Un revestimiento impermeabiliza el interior del vaso, y nada más. Si la fuga está en tuberías fuera del vaso, en el terreno o en el cuarto técnico, revestir no cambia nada.

También conviene esperar cuando la estructura todavía asienta, o cuando hay juntas de dilatación que no se tratan como tales. Lo mismo con la presión de agua desde el exterior: si el freático alto empuja contra el vaso, eso debe resolverse antes. Y a veces el vaso está agotado: una estructura que cede, un vaso prefabricado de poliéster agrietado o una piscina desmontable de pared fina piden reparación o sustitución.

Empiece con calma, por el principio

La pérdida de agua transmite urgencia, pero casi nunca exige actuar el mismo día. Mida primero durante unos días cuánta agua desaparece de verdad, haga la prueba del cubo y anote si el nivel se comporta distinto con la bomba encendida o apagada.

Si quiere que lo miremos con usted, envíenos unas fotografías del vaso, del skimmer y de la altura a la que se queda el nivel. Valoramos la situación en la propia piscina o a partir de esas fotografías y enviamos presupuesto en 24 horas.

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