En muchos casos sí, siempre que los azulejos estén bien adheridos y el soporte esté estable y seco. La inspección determina si en su piscina resulta realmente aconsejable.
Revestir por encima significa que el alicatado se queda donde está y que sobre él se proyecta una piel impermeable y sin juntas. Se ahorra demolición y retirada de escombros, pero todo depende de la adherencia actual: si una parte está suelta, la nueva capa hereda ese problema.
Preferimos comprobarlo antes y no después, y le decimos con honestidad si conviene revestir por encima o si los azulejos deben salir.
Lo que comprobamos primero
La comprobación más importante es el repiqueteo del alicatado. Con un martillo ligero o un mango de madera recorremos de forma sistemática el fondo, las paredes, las esquinas y la escalera. Si el sonido es mate y macizo, el azulejo sigue adherido. Si suena hueco, el cemento cola se ha despegado o el azulejo se ha separado del hormigón, aunque en la superficie no se aprecie nada.
También buscamos gresite suelto, que se coloca en mallas y puede desprenderse entero, juntas lavadas o blandas, fisuras que atraviesan el alicatado hasta el vaso y humedad que empuja desde detrás: manchas húmedas, eflorescencias de cal o azulejos que siguen húmedos tras varios días con la piscina vacía. Por último, los bordes y los pasamuros, desde la línea de agua y el skimmer hasta el sumidero, la iluminación y el rebosadero, porque casi todas las fugas empiezan ahí.
No usamos un porcentaje fijo de alicatado hueco por encima del cual la respuesta sea automáticamente no. Ese umbral daría una falsa seguridad, porque la causa dice más que la cantidad. Unos pocos azulejos sueltos en un vaso sano son una reparación puntual. Si el sonido es hueco en grandes zonas o se desprenden mallas enteras, está fallando la capa de agarre o el soporte. La ubicación también cuenta: en la línea de agua y en los pasamuros pesa mucho más que en un tramo tranquilo de pared.
Así lo ejecutamos cuando se puede revestir por encima
Primero se limpia y se desengrasa toda la piscina. Después picamos las zonas que suenan huecas y las reparamos puntualmente. Donde hace falta se aplica una capa de nivelación de mortero de base cemento, unos 15 kilos por metro cuadrado para una capa de un centímetro. Las juntas y las irregularidades se rellenan, porque si no la retícula del alicatado acaba marcándose en el acabado. El azulejo esmaltado o liso se abre mecánicamente.
A continuación se aplica la imprimación de adherencia apta para inmersión permanente, en dos manos que suman unos 500 gramos por metro cuadrado, y que actúa además como barrera de vapor. Luego se proyecta la membrana de poliurea, unos 2 kilos por metro cuadrado, con un espesor final de 2 milímetros como mínimo, sin juntas y en una sola capa continua. El acabado es una capa de protección frente a los rayos UV y al desgaste, a rodillo en dos manos que suman unos 400 gramos por metro cuadrado, la única capa preparada para la inmersión permanente. La piscina no se llena hasta pasados siete días.
Lo que gana revistiendo por encima
No hay que arrancar azulejos ni capa de agarre del vaso. Eso ahorra días de picado, escombros, contenedores y viajes al vertedero, y protege el hormigón, porque cada demolición provoca a veces daños que antes no existían. La piscina conserva además sus medidas: la altura de los peldaños, las profundidades y los encuentros con la coronación y el rebosadero quedan igual que estaban.
En plazos también se nota. Una renovación completa de piscina lleva de media entre cinco y diez días laborables, y revestir por encima se sitúa en la parte corta de ese rango. La proyección en sí es trabajo de un día; la preparación consume la mayor parte del tiempo. Las fechas que damos siguen siendo fechas previstas, porque el tiempo puede alterar la planificación.
Dónde se tuerce el trabajo
El error clásico es revestir sobre azulejos que acaban despegándose igualmente: el revestimiento agarra al azulejo, pero el azulejo no agarra al hormigón, y todo el conjunto se levanta a la vez. Igual de grave es revestir sobre humedad atrapada detrás del alicatado sin salida. La humedad residual o un soporte sin curar del todo provocan ósmosis y ampollas, a veces semanas después del llenado. También falla con una imprimación ausente o inadecuada, y en un acabado liso y uniforme las juntas sin rellenar se marcan como una fina cuadrícula.
Estos puntos no son exclusiones de garantía por casualidad: la humedad residual o la ósmosis de un soporte insuficientemente curado, una imprimación ausente o inadecuada cuando el soporte lo ha preparado un tercero, la humedad o la presión de agua desde el exterior y la ejecución en contra de nuestro consejo por escrito. Si un tercero prepara el soporte, no podemos responder de lo que hay bajo nuestra capa. Cuando ejecutamos el trabajo completo, la cobertura es de diez años en estanqueidad, diez años en adherencia, cinco años en estabilidad del color frente a los rayos UV y tres años en los detalles de acabado, desde la fecha de entrega.
El orden inverso: azulejos sobre el revestimiento
Quien quiera conservar el aspecto del alicatado o del gresite y aun así tener una piel impermeable continua puede invertir el orden: primero la membrana sobre el vaso desnudo y encima el alicatado nuevo. La impermeabilización queda entonces bajo los azulejos, que pasan a ser acabado y no la barrera que retiene el agua. Una fisura fina o una junta lavada ya no provoca una fuga. Eso sí, exige otra composición del sistema y un adhesivo adecuado al soporte, además de más trabajo y más plazo que revestir por encima.
Color, planitud y antideslizante
El acabado visible es la capa de protección UV y desgaste. Es posible prácticamente cualquier color RAL y el pigmento va incorporado en esa capa, así que el color no es una película fina apoyada en la superficie.
Lo plano que quede el resultado lo decide la nivelación. Si solo se rellenan las juntas, la retícula antigua sigue insinuándose con luz rasante. Si desea una superficie completamente uniforme, hace falta más nivelación, y eso cuesta tiempo en la preparación, no en la proyección. Donde se quiera acabado antideslizante, se incorpora a la capa final, normalmente en la escalera, en la zona menos profunda y en el borde de paso.
Cuándo conviene retirar los azulejos o no hacer nada
Si el alicatado está suelto en grandes superficies o las mallas de gresite se caen de la pared, retirar hasta el vaso es la opción honesta. Una capa nueva sobre un soporte suelto es un aplazamiento, no una solución. Lo mismo ocurre con la humedad o la presión de agua desde el exterior, por ejemplo por un nivel freático alto o una tubería con fugas detrás del vaso: esa causa se resuelve primero, porque el revestimiento no puede con ella y queda fuera de la garantía.
Un vaso que todavía asienta o que no está bien estructuralmente debe estabilizarse o repararse antes, ya que el movimiento que supera el límite de elongación del sistema también queda excluido. Y si la piscina se va a sustituir, ampliar o cambiar de forma en poco tiempo, espere a que la forma sea definitiva y hágalo entonces bien de una vez.
Déjelo valorar con calma
Que en su caso convenga revestir por encima depende de lo que ocurre bajo los azulejos, y eso se ve antes que nada in situ. Vamos a verlo sin coste y también podemos valorarlo con fotografías: una vista general del fondo y las paredes, primeros planos de la línea de agua, la escalera y los pasamuros, y cada punto donde usted mismo note algo. Después le contamos qué hemos encontrado y qué planteamiento corresponde, con presupuesto en 24 horas.
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