La poliurea requiere poco mantenimiento. Como la superficie es continua y cerrada, la suciedad, las algas y la cal se adhieren mucho menos que en los azulejos con juntas. Por eso una piscina o terraza de poliurea es fácil de mantener limpia.
En la práctica basta con una limpieza normal: en una piscina, la limpieza habitual; en una terraza, un barrido o aclarado de vez en cuando. No hay juntas que haya que rascar ni rejuntar.
Así, a largo plazo, la poliurea le ahorra no solo tiempo, sino también costes de mantenimiento frente a los acabados tradicionales.
El mantenimiento normal consiste en limpiar la superficie con agua y un producto suave y compatible y, en una piscina, mantener el equilibrio del agua y el pH. Conviene retirar hojas y depósitos antes de que se fijen.
Lo que conviene evitar: productos agresivos o desconocidos, la limpieza a presión por encima de los valores recomendados y los materiales abrasivos, como cepillos de alambre o estropajos. Dañan la capa de acabado. Además, la aparición estética de algas u hongos por falta de mantenimiento queda fuera de la garantía.
¿Listo para una solución impermeable?
Solicite un presupuesto a medida sin compromiso. Respondemos en 24 horas.
Solicitar presupuesto gratis